domingo, 4 de septiembre de 2011
UN LITRO DE LUZ
¡Y se hizo la luz! No hizo falta un proyecto complejo de tendido eléctrico, ni quemar miles de litros de combustible. Una simple idea ha permitido atrapar la potencia del Sol en una botella para alumbrar las desvencijadas y oscuras viviendas de una comunidad humilde en Filipinas.

La idea forma parte del proyecto "Un litro de luz" de la organización MyShelter Foundation Inc., que tiene la ambiciosa meta de llevar luz a un millón de hogares filipinos en 2012, en un país donde el alto costo de la electricidad es una de las principales preocupaciones.
Con el uso de energía 100 por ciento renovable y materiales de fácil adquisición, la inicitiva mejora la calidad de vida y alivia el bolsillo de los filipinos, cuyos ingresos generalmente no sobrepasan los 18 dólares al mes.
El procedimiento es sencillo y no requiere mucho entrenamiento. Se llena la botella transparente de 1,5 litros con agua purificada y se agregan tres cucharadas de lavandina. Luego se sella la tapa herméticamente. La lavandina evita el desarrollo del moho en la solución, que puede durar hasta 5 años, mientras el agua destilada o purificada aporta mayor claridad.
Una vez preparada la mezcla, se hace un orificio en una lámina de zinc o fibra de vidrio, donde se inserta la botella hasta la mitad. A continuación se perfora un agujero similar en el techo de la casa y se ajusta con firmeza el artefacto, teniendo como tope la pequeña lámina. Finalmente se aplica un sellador potente para evitar filtraciones. Este es el resultado:
La bombita solar es una innovación de los estudiantes del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), en EE.UU., y se basa en los principios de Tecnologías Apropiadas --"un concepto que provee tecnología simple y fácilmente replicable para satisfacer las necesidades básicas de las comunidades en desarrollo". Hasta el momento ha traído beneficios a vecindarios de Brasil, México y Filipinas.

La lámpara no es más que una botella transparente de plástico rellena con agua purificada y lavandina, que se inserta en orificios abiertos en los techos para aprovechar la luz exterior durante el día.
El efecto es sorprendente. Los rayos del Sol viajan a través del envase y la mezcla genera una refracción brillante de 360 grados, que ilumina cualquier habitación con la misma intensidad de una bombita eléctrica de 55 watts, a un costo de 2 a 5 dólares.Con el uso de energía 100 por ciento renovable y materiales de fácil adquisición, la inicitiva mejora la calidad de vida y alivia el bolsillo de los filipinos, cuyos ingresos generalmente no sobrepasan los 18 dólares al mes.
El proyecto ha despertado gran interés en la red por su originalidad e impacto social. Para conocer más detalles, hacer donaciones o registrarse como voluntario, puedes visitar http://www.aliteroflight.org/, o las páginas de la organización en Facebook, YouTube o Twitter.
(Fotos cortesía de MyShelter Foundation Inc.)Thomas steitz, denuncia a las farmaceuticas
Thomas Steitz, premio Nobel: “Muchas farmacéuticas cierran sus investigaciones sobre antibióticos porque curan a la gente”
El investigador norteamericano denuncia que los laboratorios sólo investigan en medicamentos que sea necesario tomar durante “toda la vida”
Madrid. (Efe).- El premio Nobel de Química de 2009 Thomas Steitz (EE.UU.) ha denunciado este viernes que los laboratorios farmacéuticos no invierten en investigar en antibióticos, que puedan curar definitivamente, sino que prefieren centrar el negocio en medicamentos que sea necesario tomar durante “toda la vida“.
“Muchas de las grandes farmacéuticas han cerrado sus investigaciones sobre antibióticos porque curan a la gente y lo que estas empresas quieren es un fármaco que haya que tomar toda la vida. Puedo sonar cínico, pero las farmacéuticas no quieren que la gente se cure”, ha enfatizado.
Investigador del Instituto Médico Howard Hughes de la Universidad estadounidense de Yale, Steitz asiste en Madrid al Congreso Internacional de Cristalografía (estudio de la estructura ordenada de los átomos en los cristales de la naturaleza).
En el caso de la tuberculosis, Steitz ha averiguado el funcionamiento que debería seguir un nuevo antibiótico para combatir cepas resistentes a esta enfermedad, que surgen sobre todo en el sur de África.
El desarrollo de este medicamento precisa una gran inversión económica y la colaboración de una farmacéutica para avanzar en la investigación, ha comentado en rueda de prensa. “Nos resulta muy difícil encontrar una farmacéutica que quiera trabajar con nosotros, porque para estas empresas vender antibióticos en países como Sudáfrica no genera apenas dinero y prefieren -ha lamentado- invertir en medicamentos para toda la vida”.
Por el momento, según Steitz, estos nuevos antibióticos son “sólo un sueño, una esperanza, hasta que alguien esté dispuesto a financiar el trabajo”.
Steitz, Enrique Gutiérrez-Puebla y Martín M. Ripoll, ambos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), han hecho un llamamiento a que los países inviertan más en ciencia. En el caso de los antibióticos, la resistencia de las bacterias a ellos hará necesario continuar investigando “indefinidamente”.
Steitz ha logrado desvelar cómo funciona el ribosoma, la parte de la célula encargada de fabricar proteínas a partir de los aminoácidos, lo que le hizo merecedor del Nobel junto a sus compañeros Ada E.Yonath y Venkatraman Ramakrishnan.
Este descubrimiento ha abierto una nueva línea de investigación en antibióticos, al conocer el mecanismo por el que las bacterias se vuelven resistentes a ellos.
Sus investigaciones se centran ahora en determinar las regiones del ribosoma hacia las que dirigir y fijar los antibióticos, es decir los “puntos de la diana” en los que el medicamento sería más eficaz.
En la actualidad, además de en la tuberculosis, el laboratorio de Steitz trabaja en varios compuestos para combatir cepas resistentes de la neumonía o el estafilococo áureo resistente a la meticilina, que causa más muertes que el VIH en algunos países como los EE.
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